Las reclamaciones impagas no se resuelven solas, y son más difíciles de cobrar cuanto más antiguas son. Una rutina semanal sencilla mantiene bajo control las cuentas por cobrar sin un departamento de facturación de tiempo completo.
Revise la antigüedad cada semana
Clasifique las reclamaciones abiertas por antigüedad: 0–30, 31–60, 61–90 y con más de 90 días. Cualquier reclamación que pase al siguiente grupo requiere atención.
Trabaje primero las más grandes y antiguas
Empiece por las reclamaciones de montos altos con más de 60 días. Son las más importantes y a las que les queda menos tiempo.
Es más fácil mantener bajas las A/R que reducirlas.
Llame, no se limite a esperar
Una llamada breve a la aseguradora suele revelar un documento faltante o una solución sencilla. Anote en la cuenta lo que averiguó.
Cierre el ciclo
Vuelva a enviar, apele o dé de baja con un motivo. Una reclamación sin un siguiente paso es una reclamación que se olvidará.
Qué hacer a continuación
- Genere hoy un informe de antigüedad.
- Elija las diez reclamaciones más antiguas y de mayor monto y trabájelas esta semana.
- Fije un horario semanal para el seguimiento y respételo.



